En sus manos

Objetivo: Colegios sin Ruido

¿Cómo podemos mejorar estos altos niveles de contaminación acústica y mejorar el rendimiento y la atención de los alumnos? Las psicólogas Paloma López y Rocío Gavilán, de Psicología Velázquez, nos ofrecen en este artículo algunas pautas de actuación, pero hay que tener en cuenta que instar a los alumnos a respetar el bienestar de los compañeros es una de las funciones más importantes y básicas de todo educador.

Las psicólogas forenses Paloma López y Rocío Gavilán, Psicología Velázquez - Foto: Jesús Umbría

Todos recordaremos la época en la que el recreo era lo mejor del día. Incluso, en algunos colegios, más de dos y tres cursos distintos se juntaban en el patio. Mientras esto ocurría y nosotros no nos preocupábamos, otros alumnos continuaban ‘dando clase’.

Estos alumnos disminuían su atención y su frustración y hostilidad se veía aumentada mientras la diversión, el juego y los gritos de otros alumnos se venían arriba.

Proyecto Aulas sin Ruido

La puesta en marcha del proyecto Aulas sin Ruido, impulsada por el responsable de calidad de un colegio de Madrid, surge ante la necesidad de disminuir el ruido existente en las zonas comunes de los colegios y en las propias aulas.

Todo comienza con la sospecha de que el nivel de ruido en los colegios supera con creces la media adecuada de dB.  El proyecto se inicia con las oportunas y necesarias mediciones, que permiten obtener datos y así establecer medidas para proceder a prevenirdisminuir el ruido y aumentar el bienestar de los alumnos del colegio.

Comidacambios de claserecreo, son momentos ‘punta‘ con más ruido en los colegios

La comida, los cambios de clase y los distintos horarios de recreo, son los momentos ‘punta’ en los que se produce más ruido en los colegios.

¿Cómo podemos mejorar estos altos niveles de contaminación acústica y mejorar el rendimiento y la atención de los alumnos?

Soluciones al problema del ruido en los colegios

A la hora de realizar actividades organizadas, como el recreo, en las que existan varios turnos, podemos planificar bien el horario de salida y entrada, haciendo coincidir unos minutos de descanso de los alumnos que siguen en clase, con la salida del resto de compañeros al patio.

En las clases, podemos colocar protectores de fieltro en las patas de las sillas y de las mesas, o incluso decidir un tipo de suelo que disminuya el ruido de los movimientos de dichos materiales, en especial cuando las clases están situadas en varios pisos.

Instar a los alumnos a respetar el bienestar de los compañeros es una de las funciones más importantes y básicas de todo educador

Así mismo, podemos poner fieltros debajo de las bandejas del comedor.  Incluso, situar el comedor lo más apartado posible de las aulas en las que se imparte clase cuando por ejemplo, los más pequeños están comiendo.

Si los alumnos van con uniforme, sería apropiado un calzado que tenga suela de goma, para amortiguar el sonido de las carreras de los niños al salir.

En las zonas de actividades, de cara a los más peques, delimitar sus recintos o sus aulas, con alfombras o almohadillas de corcho o goma, aislará el ruido.

Es fundamental, informar y concienciar a los alumnos de los efectos de la contaminación acústica y de la cantidad de ruido que generan si no realizan el proceso de salida y entrada a las aulas de manera adecuada.

Instar a los alumnos a respetar el bienestar de los compañeros, tal y como nos gusta que respeten el nuestro, quizá sea una de las funciones más importantes y básicas de todo educador.

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