El ‘ruido’ electoral y la información

El ruido electoral, mucho ruido y poca información – Por Carmen G. Campos – La ventaja del caracol

  • Aunque es cierto que los partidos que han ‘acabado’ con el bipartidismo han alzado la voz un poco más y han conseguido que escuchen sus propuestas por encima de los partidos tradicionales, también han conseguido que se multiplique el ruido.

  • El ruido ayuda, quizás, para ocultar que no se tienen ideas innovadoras, quizás para disimular que no se sabe qué hacer para solucionar los problemas, quizás para aparentar que son más grandes de lo que son…


Mucho ruido, poca información

En muy poco tiempo hemos tenido en nuestro país tres elecciones, generales, locales y europeas.

Todo el mecanismo se ha puesto en funcionamiento para que los ciudadanos nos enteremos de las propuestas de las diferentes formaciones políticas. O esto se supone que tendría que ser porque, en general, lo que llega es mucho ruido y muy poca información.

Nos leemos la información del partido que creemos que es el que más se aproxima a nuestros ideales

Es cierto que no es muy habitual que leamos los programas electorales o que vayamos a los mítines. En el mejor de los casos, nos leemos la información del partido que creemos que es el que más se aproxima a nuestros ideales y omitimos el resto.

De esta forma, damos pocas oportunidades a la posibilidad de que otros nos convenzan con sus planteamientos por muy positivos que sean.

La multiplicación del ruido

Aunque es cierto que los partidos que han ‘acabado’ con el bipartidismo han alzado la voz un poco más y han conseguido que escuchen sus propuestas por encima de los partidos tradicionales, también han conseguido que se multiplique el ruido.

Nos gusta ese ruido que nos distrae de la información valiosa

 Y hablo de ruido y no de información porque a menudo no nos cuentan sus propuestas de manera clara y detallada, nos leen discursos elaborados como auténticos productos de de marketing en los que hay una gran parte dedicada a desprestigiar a los otros partidos. Y eso lo hacen los unos y los otros, sin excepción, y además es lo que se espera.

“Pero contéstale que ellos también tiene casos de corrupción”, “pero que no se te olvide recordarle que ellos también tienen décifit en las comunidades dónde gobiernan”, “pero dile que ellos tampoco han implantado las reformas prometidas”…

Nos gusta escuchar como les dicen las verdades al resto de los partidos, nos gusta ese ruido que nos distrae de la información valiosa, la que nos haría hacernos una idea clara de las propuestas e idearios de los partidos. Y es curioso porque yo creo que la gente, en general, no somos así. Como seres sociales que vivimos en sociedad nos han educado, insisto no a todos, para ser diplomáticos en nuestras relaciones sociales, a decir las cosas de manera sutil para no ofender al de al lado.

El ruido electoral
A veces, ese ruido es tan alto que parece que lo que se vota es para ver quién es el peor de todos en lugar del más capaz.

El uso del ruido electoral

Pero en la política pasa como cuando vamos conduciendo que, parapetados tras los cristales de nuestro coche, le decimos al de lado las barbaridades que no hemos podido decirle cara a cara a la persona a la que realmente le tendríamos que haber parado los pies.

Aprovechamos ese ruido que nosotros no podemos generar pero sí utilizar para nuestros propósitos

Con la política, aprovechamos las palabras de otros para criticar de forma velada al de al lado, aprovechamos ese ruido que nosotros no podemos generar pero sí utilizar para nuestros propósitos.

Y así se autoalimentan las ruedas de las campañas electorales, donde se utilizan muchas palabras, mucho dinero, muchos recursos materiales y humanos y también mucho mucho ruido.

El ruido ayuda, quizás, para ocultar que no se tienen ideas innovadoras, quizás para disimular que no se sabe qué hacer para solucionar los problemas, quizás para aparentar que son más grandes de lo que son…

A veces, ese ruido es tan alto que parece que lo que se vota es para ver quién es el peor de todos en lugar del más capaz.


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PERFIL DEL AUTOR

Carmen García

Licenciada en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid y Máster en Protocolo y Comunicación. Quince años de experiencia profesional, tanto en periodismo como en el ámbito de la comunicación empresarial y las relaciones públicas. En la serie de artículos 'La ventaja del caracol' mira a su alrededor "para ver qué nos condiciona y cuestionar lo que siempre hemos dado como bueno".


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