La pesadilla del fuego no es la única del cambio climático. Estamos ante un panorama global devastador. Temperaturas cercanas a los 49 grados ponen en peligro a millones de personas mientras tormentas mortíferas destruyen todo a su paso.
Estos desastres en espiral son ahora la realidad vivida por miles de millones de personas en un mundo que se calienta rápidamente.¿Estamos pagando el coste de la adicción de la humanidad a la quema de carbón, petróleo y gas?
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La pesadilla del fuego no es la única del cambio climático
«La alarma climática está sonando, en todas las direcciones». Con estas contundentes palabras, el secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, ha emitido un comunicado de emergencia ante la escalada de desastres climáticos que están poniendo en riesgo vidas humanas y golpeando duramente las economías globales.
El responsable de la ONU hace hincapié en la situación de Europa, donde los incendios forestales han alcanzado lo que ha calificado como «proporciones de pesadilla». En el sur de Francia y en amplias zonas de la península ibérica, las llamas han consumido miles de hectáreas de bosque y terreno agrícola en las últimas semanas.
En España, comunidades como Andalucía, la Comunidad Valenciana y Galicia han enfrentado fuegos de sexta generación, obligando a las autoridades a ordenar evacuaciones masivas de localidades costeras y rurales.
Terribles costes de la crisis climática, humanos y económicos
Los equipos de emergencia luchan contra un fuego alimentado por meses de sequía extrema y vientos cálidos.
El impacto económico para el sector turístico y agrícola regional se estima ya en miles de millones de euros, sumado al grave coste humano por las pérdidas materiales y los problemas respiratorios derivados de la calidad del aire.
«Con el mercurio a punto de volver a dispararse esta semana, los terribles costes de esta crisis climática, tanto humanos como económicos, están alcanzando niveles de emergencia nacional», advierte Stiell.

Quema de carbón, petróleo y gas
Pero el fuego no es el único enemigo. El comunicado detalla un panorama global devastador donde los récords históricos caen uno tras otro. En el norte de África, las temperaturas se han acercado a los 49°C, poniendo en grave peligro a millones de personas y colapsando sistemas hospitalarios y redes eléctricas por el uso masivo de refrigeración.
Mientras tanto, en el hemisferio sur, Chile ha sido azotado por tormentas mortíferas que han destruido hogares y cobrado vidas, y en Japón se ha batido un récord histórico al registrar la racha más larga de temperaturas superiores a los 40°C.
Desastre en espiral de miles de millones de personas
«Estos desastres en espiral son ahora la realidad vivida por miles de millones de personas en un mundo que se calienta rápidamente», denuncia el responsable de la ONU.
Yseñala directamente al culpable de esta espiral: «los costes de la adicción de la humanidad a la quema de carbón, petróleo y gas siguen aumentando».
Stiell recuerda que la ciencia sobre la causa es «inequívoca»: el calentamiento global provocado por los combustibles fósiles está haciendo que las olas de calor prolongadas, las inundaciones severas y las megatormentas sean más frecuentes, más intensas y mucho más costosas.

El tiempo de las promesas se ha terminado
Frente a este escenario, el jefe climático de la ONU afirma que lo que necesita hacerse es «igual de claro».
El comunicado exige dejar atrás el carbón, el petróleo y el gas a mayor velocidad, escalar la implementación de energías renovables y proteger a las poblaciones donde los impactos ya son más severos.
«Muchos países vulnerables en la primera línea de esta crisis necesitan apoyo para moverse a la velocidad y escala que esta emergencia exige», concluye Stiell
Y advierte que la humanidad se está moviendo demasiado lenta hacia la energía limpia y la protección de los bosques, y que el tiempo de las promesas se ha agotado.



