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Sentido común, el menos común de los sentidos

‘Sentido común, el menos común de los sentidos’. Me he encontrado en diferentes ocasiones escuchando o diciendo esta misma frase, ante cierto tipo de situaciones en las que la respuesta a lo que tenía delante era evidente. Y me resultaba sorprendente que las cosas no conllevasen este mismo tipo de razonamiento y sobre todo de acción por parte de los demás.

Laura Quiun – Los otros ruidos

‘Sentido común, el menos común de los sentidos’. Me he encontrado en diferentes ocasiones escuchando o diciendo esta misma frase, ante cierto tipo de situaciones en las que la respuesta a lo que tenía delante era evidente. 

Y me resultaba sorprendente que las cosas no conllevasen este mismo tipo de razonamiento y sobre todo de acción por parte de los demás.

Del mismo modo me he encontrado ante situaciones en las que no he sabido cómo actuar, mientras que el resto de personas ante el mismo hecho, si sabían cómo hacerlo.

En mi lugar de origen, una frase solía resumir este tipo de situaciones: es lógico. Ante lo cual me pregunto, ¿para quién?

La percepción de los acontecimientos no es exactamente igual para todos

Para nosotros, para nuestro grupo, para quienes son cercanos. El hecho de que se den estas circunstancias es una evidencia de que la percepción de los acontecimientos no es exactamente igual para todos.

Aquello que ocurre a nuestro alrededor es necesario que lo organicemos de algún modo.

Esta organización y simbolización del mundo se forma a partir del contacto que hayamos tenido con comentarios, frases y distintas cosas con las cuales hemos interactuado en nuestro día a día. Gracias a las cuales hemos formado una idea personal del mismo modo que a nivel grupal sobre algo.

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Foto: DPNB

Representaciones sociales

Esto son las representaciones sociales, teoría formulada por Serge Moscovici, que describe la forma como los individuos y los grupos elaboran, transforman y comunican su realidad social (Rateau y Le Monaco, 2013).

¿Las representaciones sociales son un ruido más? Sí en la medida que median en la interpretación que tenemos de la realidad, aunque con una particularidad, nos influyen tanto como nosotros influimos en ella.

A través de las representaciones sociales percibimos, del mismo modo que nosotros mismos aportamos información a través de nuestros pensamientos o ideas.

Aquello que decimos influye en el otro tanto como la manera cómo lo decimos, del mismo modo que lo que el otro piensa o diga influirá en nosotros.

El interlocutor que tengamos, dependiendo de su edad, profesión o situación, también será un aspecto que influya en esta interacción. Es así que la realidad se va haciendo poco a poco de este contacto entre unos y otros, como con nosotros mismos.

Es así que la realidad se va haciendo poco a poco de este contacto entre unos y otros, como con nosotros mismos

Tanto si salimos a la calle y hablamos con personas, participamos de ciertas situaciones, como si abrimos el periódico, nos conectemos a través del móvil, tablet, ordenador o televisión, podemos ser testigo de cómo estas representaciones sociales están presentes.

El hecho mismo que incluya en el listado un teléfono y emplee el verbo conectar, produce un cambio.

El hablar con alguien ha dejado de ser su utilidad, para simplemente convertirse en un medio con el cual estamos conectados.

Un ritmo vertiginoso

Sin tomar en cuenta claro está la presencia que la divulgación científica tiene lugar día a día, contribuyendo a que estas representaciones sociales con núcleos duros queden en ocasiones cuestionadas por la presencia de nuevos paradigmas científicos

Este proceso está dándose de forma más acelerada porque vivimos un paso más allá de la mediatización, encontrándonos continuamente interactuando con personas situadas tanto cerca como en distintas partes del globo e intercambiando ideas de forma instantánea a través de las diversas redes sociales.

Los conceptos, las ideas cambian así a un ritmo vertiginoso, nos influyen e influimos. Gracias a esas hiperconectividad, desde el año pasado vamos siendo testigos de como determinado tipo de representaciones sociales van cambiando muy rápidamente.

Un claro ejemplo son las relaciones entre hombres y mujeres tanto en el ámbito de lo privado como en lo público.

Desde el escándalo Weinstein, el movimiento #metoo, o un hecho desagradable ocurrido hace casi dos años atrás en una ciudad de España, haya conseguido que se aúnen voces de todas partes del mundo, apelando a un nuevo orden en las relaciones hombres-mujeres.

Los conceptos, las ideas cambian así a un ritmo vertiginoso, nos influyen e influimos

Unas voces que han cobrado cuerpo y mostrado un apoyo en distintas ciudades de España.

Un apoyo en el que a pesar que algunos pudieran pensar que solo se podían hallar mujeres, aquello que vi, por lo menos en Madrid, era un conjunto de mujeres y hombres, jóvenes y mayores, mostrando públicamente su apoyo e indignación.

A día de hoy, determinado tipo de prácticas ‘normalizadas’ son cambiadas por otras más. ¿Moda? No, contacto con un nuevo contenido con el cual reorganizamos las forma como nos relacionamos con la realidad.

Foto

Foto: DPNB

Gestión de la diversidad y prácticas inclusivas

Las situaciones abusivas, hoy son enunciadas y llamadas por su nombre. ¿Suceden más violaciones en la actualidad? ¿Hay más acoso laboral? O simplemente hoy tenemos la información que nos permite identificarlo y el apoyo para poder denunciarlo.

El quitarle hierro a ciertas situaciones y mirarlas de soslayo, comienza a ser historia. Del mismo modo que pasó con el divorcio, el matrimonio homosexual, la integración laboral de personas con discapacidad, gracias a este cambio, hoy podemos hablar de gestión de la diversidad y prácticas inclusivas.

No es lo mismo hablar de derechos laborales para una persona que ha crecido rodeada por ellos, que para alguien que lo ha hecho en un entorno lleno de desigualdades

Este marco de plasticidad y continuo movimiento que tiene esta teoría, describe la forma en que interpretamos que el mundo vaya cambiando y con ello la relación que vamos teniendo con el mismo.

Uno, en el que también hay que tener en cuenta el hecho que las características del grupo al cual pertenecemos también influye en esta representación de la realidad, de nuestros derechos, de nuestros deberes.

No es lo mismo hablar de derechos laborales para una persona que ha crecido rodeada por ellos, que para alguien que lo ha hecho en un entorno lleno de desigualdades.

Qué el cambio personal es posible, sí, lo cierto también es que el contexto social en plan macro también acompaña.

Tampoco hablar de realización en el trabajo a alguien para quien el trabajo es meramente un medio de vida. Como el hablar de seguridad en el trabajo, cuando aquello que se tiene es nada junto con un imaginario que perpetua sin querer esas propias injusticias. En las que la inseguridad constituye la única certeza. No por nada en especial, sino porque es aquello que se conoce.

Foto: DPBN

Foto: DPNB

Entendimiento común y cambio social

¿Qué hacer ante ellas? Escucharlas. Tomar nota de todos aquellos aspectos que componen el imaginario y coger su pulso.

Nuestro sentido común está moldeado por nuestra propia experiencia, vivencias, situación que no necesariamente es así para todos. Solo teniendo claro el concepto que confluye en un grupo social podemos tener una mayor idea de aquello que acontece y trabajar si hace falta en ello.

Apelando a identificar criterios comunes, repensarlos y generar un marco de entendimiento común apoyado en cuestiones fácticas.

Esta es una de las posibilidades que ofrece esta teoría. La cual trasciende este marco conceptual, abriendo una puerta al cambio social.

La representación social puede ser un ruido, quizá uno natural y necesario para nuestra ecología interna

La representación social puede ser un ruido, quizá uno natural y necesario para nuestra ecología interna, uno que si bien influye en cómo interpretamos el mundo, también es uno en el cual nosotros también podemos influir y con ello transformar nuestro propio mundo.

Un ruido que conviene escuchar, puede ser un pequeño murmullo o un poderoso estruendo, que describe la forma en que la sociedad se entiende a sí misma y aquello que pasa a su alrededor.

Será desde esta escucha activa que podamos apreciar aquellos elementos existentes en los cuales nos podamos apoyar y aquellos otros sobre lo que es oportuno introducir un cambio.

Lo cierto es que todo cambia. Nuestra realidad cambia a menudo. Somos parte de ella, del mismo modo que ella es parte de nosotros.

Referencias

  • Moscovici, S. (1979). El Psicoanálisis, su imagen y su público. Ed. Huemul: Buenos Aires.
  • Rateau, P. y Le Monaco, G. (2013). La Teoría de las Representaciones Sociales: Orientaciones conceptuales, campos de aplicaciones y métodos. Revista CES Psicología, 6 (1), 1-21.
  • Rateau, P., Moliner, P., Guimelli, C., & Abric, J. C. (2011). Social representation theory. Handbook of theories of social psychology, 2, 477-497.

Comunicadora Social, Doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Coach Ejecutiva y Associate Member del International Society for Coaching Psychology. Mi trabajo a nivel de investigación aborda un análisis de las estrategias de afrontamiento de las personas afectadas por acoso y la forma como estas influyen en los efectos derivados de la agresión. Hace énfasis en aquellos aspectos que contribuyeron en la conformación de este estilo de respuesta.

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