En el nombre de la esperanza

En el nombre de la esperanza – Sonidos que nos acercan al bienestar – Por Laura Quiun – conRderuido.com


Hablar de esperanza y de optimismo nos lleva a hablar de sonidos que nos acercan al bienestar. Aquellos que resultan deseables para muchos y en los que en su entendimiento, se entremezclan en ocasiones ruidos que distorsionan. Por eso, veo oportuno reflexionar sobre este asunto.

La esperanza es aquello que permanece en la caja de todos los males y aquello que nos motiva a buscar algo aún mejor, reparando nuestra situación actual y teniendo en mente que merecemos algo mejor.

La esperanza es aquello que permanece en la caja de todos los males y aquello que nos motiva a buscar algo aún mejor

A diferencia del optimismo, conlleva a situarnos en aquello que sí está en nuestras manos poder hacer y enfocarnos en su consecución.

El optimismo conlleva pensar en esto desde los apoyos externos, desde nuestra buena estrella.

En el nombre de la esperanza

Mucho se ha dicho ya sobre los beneficios de ambos para la salud y el bienestar, pero poco quizá sabemos qué significa hablar verdaderamente de ellos.

Quisiera, por ello, dedicar estas palabra a la esperanza tomando como referencia el trabajo de Snyder.

Contrariamente a lo que se pueda pensar, la esperanza no es ni ciega ni inconsciente. Cuando es verdadera, sabe tomar en cuenta la realidad centrándose en aquello que se quiere conseguir. Asume que en el camino es posible que surjan ideas positivas y negativas, pero estará encaminada en futuro, sabiendo ajustar sus expectativas a la realidad que se le presente por delante.

La esperanza nos ayuda a definir objetivos, pensar en un plan para llegar a ellos y hacer una valoración de nuestras capacidades

La esperanza nos ayuda a definir objetivos reales, pensar en un plan para llegar a ellos y hacer una valoración real de nuestras capacidades, para orientar de forma adecuada nuestras acciones en pos de la consecución de estos objetivos.

Cuando contamos con esperanza verdadera, tendremos habilidad para saber definir objetivos alcanzables. Un atributo que no todos tienen, pero que se puede desarrollar y, como toda habilidad que se desarrolla, toma un tiempo.

La esperanza es aquello que permanece en la caja de todos los males y aquello que nos motiva a buscar algo aún mejor, reparando nuestra situación actual y teniendo en mente que merecemos algo mejor – Fotos: DPNB.

La otra esperanza, la falsa

Pensar en que solo por decir a alguien que tenga esperanza la va a conseguir, nos acerca más a la otra esperanza

Pensar en que solo por decir a alguien que tenga esperanza la va a conseguir, nos acerca más a la otra esperanza.

A aquella que es falsa, la cual se centra más en ilusiones que en realidades, en persistir por persistir, en cuestiones que a todas vistas no nos conducen a ningún lugar, así como el querer llevar a cabo estos esfuerzos sin contar con las estrategias adecuadas.

En el mundo de la esperanza, es importante contemplar que hay personas que cuentan con grandes dosis de ella y otras, con dosis pequeñas, lo que hace que cuando no consigan aquello que se plantean, sólo consigan dar vueltas una y otra vez, pensando porqué no pudieron hacerlo autoinculparse por ello.

Para algunos quizá sea evidente, que todo fracaso es una oportunidad de aprendizaje, para otras personas, eso en sí mismo es un nuevo aprendizaje. Es algo que es importante entender y comprender cuando escuchamos.

La esperanza es buena, sin embargo hay que saber entenderla, comprenderla en todas sus dimensiones, para así enfocarnos de forma adecuada en su consecución – Fotos: DPNB.

La esperanza es buena, sin embargo hay que saber entenderla, comprenderla en todas sus dimensiones

A pesar de ser parte de las cosas que se aprende en la infancia y que se ve favorecida por un entorno con límites claros, consistencia y apoyo. El no haber contado con los límites y la consistencia que nos enseñen a saber cuando vale la pena seguir en pos de un objetivo, y el apoyo sea aquello que nos de el aliento que nos acompañe en su consecución, no hace que lo tengamos todo perdido. Es tener esperanza buena, el saber que a pesar de ello, podemos trabajar en ello y conseguirlo.

La esperanza es buena, sin embargo hay que saber entenderla, comprenderla en todas sus dimensiones, para así enfocarnos de forma adecuada en su consecución y en el consejo que sepamos brindar a otras personas.

Referencias

  • Alarcon, G. M., Bowling, N. A., & Khazon, S. (2013). Great expectations: A meta-analytic examination of optimism and hope. Personality and Individual Differences, 54(7), 821-827.
  • Snyder, C. R. (2002). Hope theory: Rainbows in the mind. Psychological inquiry, 13(4), 249-275.
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PERFIL DEL AUTOR

Laura Quiun

Comunicadora Social, Doctora en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Coach Ejecutiva y Associate Member del International Society for Coaching Psychology. Mi trabajo a nivel de investigación aborda un análisis de las estrategias de afrontamiento de las personas afectadas por acoso y la forma como estas influyen en los efectos derivados de la agresión. Hace énfasis en aquellos aspectos que contribuyeron en la conformación de este estilo de respuesta.


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